Patrimonio Mundial

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Gracias a las inversiones realizadas y a la iniciativa privada, el 13 de Julio de 2006 en Vilnius, capital de Lituania, el Comité Mundial de la UNESCO declaro al Puente Vizcaya Patrimonio Mundial basándose en los siguientes criterios:

Considerar que el Puente es una adición espectacular y estéticamente agradable al estuario del río y una excepcional expresión de creatividad técnica reflejando una relación completamente satisfactoria entre forma y función. En otras palabras, una obra sorprendente que combina perfectamente belleza, estética y funcionalidad.

Mediante el desarrollo del mecanismo del transbordador y su fusión de la tecnología del hierro con el empleo de nuevos cables de acero creó una nueva forma de construcción que influyó en el desarrollo de puentes en todo el mundo.

Con este reconocimiento, el Puente Vizcaya se convierte en el Primer Patrimonio Mundial del País Vasco, así como el Primer Patrimonio Industrial reconocido en España.

El programa Patrimonio Mundial tiene por objetivo catalogar, preservar y dar a conocer sitios de importancia cultural o natural excepcionales para la herencia común de la Humanidad. A fecha actual existen 851 sitios declarados Patrimonio Mundial en todo el mundo; cuarenta y uno de ellos en España.

La declaración del Puente como Patrimonio Mundial se halla inscrita desde el 23 de mayo de 2007, junto con la concesión de explotación en el Registro de la Propiedad de Portugalete.

Una herencia universal

El Puente Vizcaya es una de las construcciones más sobresalientes de la Revolución Industrial europea y de la arquitectura del hierro. Su monumental estructura de celosía metálica y cables de acero representa uno de los mayores éxitos de la ingeniería de fines del siglo XIX y una innovación genial en los medios de transporte conocidos.

El Puente Vizcaya sintetiza los nuevos avances tecnológicos de la arquitectura del hierro y el ferrocarril de su tiempo para crear una invención original, bella, armoniosa y capaz de solucionar las necesidades del transporte de viajeros adaptándose a un emplazamiento de orografía difícil y con complejos problemas de tráfico naval.

Este puente, armado en 1893, siendo totalmente representativo de unos materiales, una técnica y estética singulares del pasado, se ha mantenido siempre en un estado de conservación tan correcto que nunca ha dejado de funcionar y aún sigue cumpliendo con extraordinaria eficiencia su objetivo inicial. Su excepcional valor universal se deriva, además, de ser el primer puente colgante transbordador construido en el mundo y haber servido como modelo directo o fuente de inspiración para otros muchos puentes de características similares en África, Europa y las Américas, siendo todavía el mejor conservado de todos ellos. Es un medio de transporte pionero en su concepción y de larga vida útil que ha mantenido toda su eficiencia hasta la actualidad.

El Puente Vizcaya representa además el punto culminante de la larga tradición cultural vinculada a la elaboración y uso del hierro vizcaíno, un metal intensamente explotado desde la época romana y que a lo largo de la historia supuso una contribución notable al crecimiento de todos los países de la fachada atlántica europea y jugó un papel esencial en el desarrollo de la agricultura, la minería y la industria de la América colonial española.

El Puente se encuentra situado junto a uno de los yacimientos históricos de hierro más importantes de Europa, del cual se han extraído más de 50 millones de metros cúbicos de mineral y que, en la época de construcción del Puente, se hallaba en la cima de su máximo rendimiento. Desde el siglo XIII el hierro de estas minas se exportaba abundantemente a los mercados de Francia, Inglaterra y los Países Bajos y, en el siglo XVI, más de 300 ferrerías hidráulicas del País Vasco distribuían sus productos metálicos sin apenas competencia no sólo en España y los mercados europeos, sino en todas las nuevas colonias hispanas del continente americano.

Hasta fines del siglo XVIII toda América fue colonizada con hachas, arados y picos forjados con el hierro vasco, ya que en las posesiones españolas de ultramar estaba prohibido construir ferrerías de fundición. A mediados del sigo XIX las nuevas técnicas de producción e intercambios de la Revolución Industrial hicieron que la exportación y transformación del mineral de hierro se convirtieran en el principal motor del desarrollo de la economía vasca, y en la desembocadura del río Ibaizabal surgió un extraordinario paisaje industrial de plantas siderúrgicas, astilleros navales, ferrocarriles, minas y muelles portuarios, entre los cuales, el Puente Vizcaya destacó desde el momento de su nacimiento como su principal símbolo y el más ambicioso representante de la renovada cultura del hierro.

Al margen de su simbolismo y representatividad histórica, sus características constructivas, sus magnitudes y sus proporciones le convierten en una imagen de referencia bella y singular en toda la región. Además, su fuerza estética y su importancia como infraestructura de transporte, le han permitido influir de forma notable en la configuración de todo el entorno urbano que lo rodea.

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El Transbordador de Vizcaya S.L
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NIF: B 48791818
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El Transbordador de Vizcaya S.L con CIF:48791818 está inscrito en el tomo 3304 de la sección de Sociedad del Registro mercantil, folio 59 Hoja BI-15153, Inscripción 1ª.

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