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El diseñador original

Martín Alberto de Palacio y Elissague

El diseñador original

El Gran Puente Colgante de Vizcaya fue diseñado por Don Martín Alberto de Palacio y Elissague, que fue sin duda un profesional excepcional y un auténtico erudito de su tiempo.

Su infancia está marcada por la perdida prematura de sus padres, circunstancia que le influiría determinantemente. Desde muy joven residió en Portugalete en la Casa Epalza, destacando ya desde aquel momento como un estudiante extraordinario.

En el año 1882 se licencia en Arquitectura por la Escuela de Arquitectura de Barcelona, con el número uno de su promoción por decisión del Claustro y sin realizar reválida. Tras finalizar estos estudios viaja a París donde estudiará múltiples disciplinas como ingeniería, matemáticas, astronomía y medicina.

El Puente Vizcaya fue el primer puente transbordador construido en el mundo de estructura metálica. Está situado en la boca del río Ibaizabal, en el punto en el que el estuario navegable de Bilbao se abría al mar hasta el siglo XIX. Se inauguró el 28 de Julio de 1893 y fue diseñado para enlazar con su gran cuerpo de hierro las localidades de Portugalete y Getxo, una orilla rocosa y escarpada y otra baja y arenosa. Cuando se construyó consiguió facilitar las comunicaciones entre estas dos pequeñas poblaciones balnearias veraniegas sin interrumpir la navegación de uno de los puertos fluviales con más activo tráfico naval de Europa.

El Puente Vizcaya fue el resultado genial de la fusión de dos innovaciones tecnológicas diferentes: la moderna ingeniería de puentes colgados de cables, desarrollada a mediados del siglo XIX, y la técnica de grandes vehículos mecánicos accionados con máquinas de vapor.

No obstante, cuando el arquitecto vizcaíno Don Alberto Palacio y Elissague comenzó el desarrollo del proyecto para la construcción de un sistema que uniese las márgenes de la desembocadura del Nervión, realizó un minucioso trabajo, analizando prácticamente la totalidad de las opciones disponibles en la época: transbordador sobre carriles, barcazas y gabarras flotantes y todo tipo de puentes: giratorios, levadizos, basculantes, submarinos, elevados, etcétera.

Todos ellos fueron descartados tras su análisis técnico, hasta llegar a la invención del que bautizó como Puente Transbordador Palacio. Su diseño cumplía con todas las exigencias necesarias, esto es, la posibilidad del traslado de pasaje y carga, que no dificultara la navegación, que tuviera un coste de construcción razonable y que garantizara un servicio regular.

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