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Historia del Puente

Hola amigos del Puente y seguidores de este cartel de noticias.
Hoy nos toca hablar de ascensores; ¿qué porqué se llaman ascensores?… Se entiende perfectamente cuando estamos sin ellos.
Como nos ha pasado en el Puente durante casi todo Diciembre y Enero, que nuestros dos ascensores “super especiales” han estado de chequeo y de restauración y han dejado a muchísimos visitantes sin poder subir a la pasarela y han obligado a nuestros chicos de “Conservación” a subir por la escalera de la Torre 1 con sus herramientas y termómetros para tomar la temperatura a los hierros y a los motores (que son doce, como los apóstoles).
¿Qué porqué digo super especiales?… porque son únicos técnicamente por muchos motivos. El primero de ellos, porque –si os fijáis-, debajo de las cabinas no cuelga esa cinta de goma que abraza como si fuera un bocadillo a medio centenar de cables y que todos los ascensores tienen… Para suplirla, ha habido que adelantarse cuarenta años al estado de la técnica: Algún día ningún ascensor tendrá la cinta que los técnicos llaman pomposamente “manga de maniobra”.
También son únicos porque sus máquinas no están encerradas en un edificio, sino que simplemente “llevan unas grandes gabardinas de polietileno” que responden mejor que los edificios de obra y aguantan los vendavales allí arriba, donde son fuertes de verdad…

También son especiales las cabinas y aunque hemos conseguido frenar al agua que baja…, no hemos sido capaces de parar a la que sube empujada por el viento, así que puede que algún día veáis a los técnicos del Puente luchando contra este fenómeno.
Por cierto, citando a los técnicos, pronto podréis emularlos y subir por esa escalera aquellos de vosotros que estéis dispuestos a calaros un arnés y un casco y a hacer un “Curso de Altura” de un cuarto de hora.
Bueno, a lo que íbamos; algunos diréis con razón “¿y había que parar los dos ascensores a la vez?”… El caso es que las cosas que mezclan técnica, lluvia, viento y tiempo, son así y matemáticas como son las cosas que hacen los robots, los dos han agudizado sus quejas y reclamaciones a la vez porque Diciembre y Enero han sido dos meses de auténtica zurra de agua y viento y ha habido que abrir cabinas y registros, sensores y conductos de cables, puertas y rodales y hacer una reposición casi general, porque ya no bastaba con reponer los elementos que –como los ojos de los caracoles- están al final de los cables, sino que ha habido que llegar a todos los puntos a donde el agua es capaz de llegar.
Han sido diecinueve años de atenciones continuas, pero la última ha sido de antología. Nuestra felicitación a los técnicos de la marca que han trabajado como los noruegos en las plataformas del Mar del Norte y a nuestros chicos de Conservación que han hecho posible el trabajo.
A partir de ahora ya están en servicio las dos máquinas y ya podéis subir a la pasarela, que estos días hay luna llena y desde arriba se ve más grande aún.

También son especiales las cabinas y aunque hemos conseguido frenar al agua que baja…, no hemos sido capaces de parar a la que sube empujada por el viento, así que puede que algún día veáis a los técnicos del Puente luchando contra este fenómeno.
Por cierto, citando a los técnicos, pronto podréis emularlos y subir por esa escalera aquellos de vosotros que estéis dispuestos a calaros un arnés y un casco y a hacer un “Curso de Altura” de un cuarto de hora.
Bueno, a lo que íbamos; algunos diréis con razón “¿y había que parar los dos ascensores a la vez?”… El caso es que las cosas que mezclan técnica, lluvia, viento y tiempo, son así y matemáticas como son las cosas que hacen los robots, los dos han agudizado sus quejas y reclamaciones a la vez porque Diciembre y Enero han sido dos meses de auténtica zurra de agua y viento y ha habido que abrir cabinas y registros, sensores y conductos de cables, puertas y rodales y hacer una reposición casi general, porque ya no bastaba con reponer los elementos que –como los ojos de los caracoles- están al final de los cables, sino que ha habido que llegar a todos los puntos a donde el agua es capaz de llegar.
Han sido diecinueve años de atenciones continuas, pero la última ha sido de antología. Nuestra felicitación a los técnicos de la marca que han trabajado como los noruegos en las plataformas del Mar del Norte y a nuestros chicos de Conservación que han hecho posible el trabajo.
A partir de ahora ya están en servicio las dos máquinas y ya podéis subir a la pasarela, que estos días hay luna llena y desde arriba se ve más grande aún.

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